CONVERSANDO CON OTILIA LUX
En su reciente estancia en México, la señora Otilia Lux, Representante de Guatemala ante el Consejo Ejecutivo de la UNESCO y Vice-Presidenta del Foro de Naciones Unidas para los Pueblos Indígenas, visitó la Oficina de la UNESCO en México y habló con Citlalin Castañeda sobre su admiración por México, sobre los derechos de las mujeres indígenas y sobre el papel que juega la UNESCO en fomentar la educación y el diálogo entre las culturas.
A continuación se reproducen algunos extractos de esta conversación.
CC: Otilia, como conocedora que eres de la UNESCO y con la experiencia que tienes en la promoción y reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas, ¿cuál consideras tú que es el reto mayor de la UNESCO, hoy en día, en la cuestión indígena ?
OL: “Yo pienso que en el ámbito de la educación, la UNESCO puede promover muy bien tanto los derechos de los pueblos indígenas como los derechos de las mujeres y los derechos humanos en general.
Todo está articulado e integrado. La educación es prácticamente el pilar y la base del desarrollo humano. Y es aquí, en el ámbito de la educación, donde creo que la UNESCO cumple la función de apoyar a los países, a las organizaciones, a los movimientos sociales. Pero como te digo, todo está articulado, de manera tal que no podemos dejar de mencionar los valores, la cultura, el pensamiento, la lógica, los diálogos entre culturas, entre civilizaciones, entre pueblos y personas. Lo que quiero decir es que en el tema de la educación, deben tomarse en cuenta elementos tales como la cultura, los idiomas, las expresiones culturales, las lógicas de los pueblos, de las naciones, de las culturas, los conocimientos indígenas para que la calidad de la educación sea mas pertinente y autentica. Esto nos permitirá estar educando también para los diálogos, para la resolución de conflictos y para la construcción de la paz.
Por otro lado, como la UNESCO también tiene competencia en el área de la comunicación, me parece que puede apoyar mucho a los pueblos indígenas a acceder a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Puede dar las herramientas, las estrategias y el apoyo necesario para impulsar un acceso general a estas tecnologías.
Igualmente, creo que la UNESCO, al apoyar a los países (especialmente a los más rezagados) en el acceso universal a la educación, está prácticamente impulsando el segundo Objetivo del Milenio, que es un objetivo que también está basado en los seis objetivos de Dakar.
La UNESCO se encuentra dentro de un marco general de Naciones Unidas. pero tiene también sus particularidades, tiene su propia misión. Yo creo que en ese sentido, una vez que se logre el objetivo de la educación, prácticamente lo demás viene por añadidura. Me estoy refiriendo a una educación para la paz, una educación para el diálogo, para la convivencia, para la equidad y para la no discriminación. Una educación para que todos nos veamos como seres humanos y que nos permita ir reduciendo el flagelo del racismo, del machismo incluso.
La educación tiene que ser una educación muy equitativa y además –ante estos momentos globales- tiene que ser una educación que incorpore reformas. Entonces yo pienso que en este sentido la UNESCO a nivel del mundo es una institución muy noble, puesto que tiene una misión a favor del desarrollo humano. Creo que la UNESCO tiene frente a sí un tremendo trabajo por hacer, especialmente en este siglo XXI que ha empezado tan violento.
La UNESCO, además, tiene la importante misión de fomentar los diálogos entre las culturas, entre las religiones. Un diálogo que respetando las diferencias, procure el entendimiento. Y aquí entramos en ámbitos propios de la UNESCO, tales como la diversidad cultural y lingüística y el patrimonio cultural y natural. En estos temas, la UNESCO ha impulsado la ratificación de diversas convenciones.
Yo creo que, en los más de sesenta años de vida que tiene, la UNESCO ha aportado mucho a la humanidad. Lo que pasa es que la humanidad también tiene algunos intereses, que dificultan que entremos de lleno a una verdadera y real paz. Entonces considero que la UNESCO tiene demasiado trabajo que hacer y debe seguir su misión por muchos y muchos años.”
CC: Acabas de asistir, aquí en México, a un encuentro de mujeres indígenas ¿cuál consideras tú que es el obstáculo más grande que enfrentan estas mujeres para la vigencia de sus derechos fundamentales?
OL: “Bueno, lo que más afrontamos nosotras las mujeres indígenas en nuestros Estados es la discriminación y el racismo, estamos excluidas, no existe todavía una equidad participativa en el poder, en el manejo de los presupuestos, no estamos visibles en las políticas de Estado. No hay, por supuesto, políticas públicas y políticas de Estado que encaminen más a la equidad. De existir esas políticas, entonces tendríamos estrategias, programas y presupuestos más equitativos.
Pero nuestros países padecen el gran obstáculo de la concentración de riqueza y de la mala distribución de esa riqueza. Hay riqueza natural, como riqueza de los aportes fiscales que hacemos todo. Sin embargo, al no contar con políticas equitativas, los programas están orientados, no hacia las necesidades de los pueblos, sino hacia otros intereses. No se quiere ver que existe mucha necesidad en muchos grupos humanos.
En este caso, cuando se hacen los estudios sobre pobreza realmente nos encontramos que hay una desigualdad enorme. Es una desigualdad histórica, estructural y que ha dado prácticamente una continuidad, que se ha reproducido. No es posible que en estos tiempos en que reconocemos los derechos humanos, los derechos equitativos de las mujeres, los derechos de los pueblos indígenas, sigamos aceptando ese tipo de desigualdad. Hay que luchar por disminuir la desigualdad, si se disminuye la desigualdad automáticamente estamos encaminando procesos y estrategias para la equidad. Como ya habría políticas definidas de igualdad y equidad, entonces estaríamos orientando programas para reducir y posiblemente eliminar la pobreza.
Esto también nos llevaría a cumplir con cada unos de los ocho Objetivos del Milenio. Ya tendríamos a todos los niños y niñas con educación primaria universal, con calidad educativa, con una educación que nosotros los pueblos indígenas llamamos “educación pertinente”. Esto es, una educación que fuera bilingüe e intercultural, en la que en los materiales estén mejor representadas las mujeres y los pueblos indígenas. Una educación en la que las niñas se miren reflejadas, que incorpore, en el currículo, contenidos tanto locales, como nacionales y universales. Pero para aspirar a esto debemos seguir trabajando en función de la equidad porque sólo así tendremos una mejor convivencia y una mejor gobernabilidad.”
CC: Tú has tocado dos puntos muy importantes, por un lado, pusiste énfasis en el tema de la educación y últimamente hablaste sobre el problema de la desigualdad. Con la experiencia que tú tienes por haber sido Ministra de Cultura en Guatemala, quisiera que nos compartieras algún proyecto que tú consideres exitoso y que logró abarcar estas dos temáticas. Por un lado la educación, y por el otro, la cuestión de mitigar la desigualdad por medio de proyectos educativos en las comunidades indígenas.
OL: “Bueno en Guatemala hemos tenido algunos proyectos muy interesantes. Quiero compartirte un programa que se ha puesto en marcha desde 1991, relacionado con la educación de niñas hijas de victimas de las guerras. Estas eran niñas que no podían acudir a las escuelas, debido al impacto de los efectos del conflicto armado. En el mejor de los casos, cuando estas niñas acudían a las escuelas, permanecían cuando mucho dos o tres años. Entonces hicimos un diagnóstico que reflejó datos muy interesantes, como el hecho de que por la situación económica y por la incidencia de la guerra misma, las niñas se habían retirado de la escuela. Este estudio también nos demostró el deteriorado estado de salud que padecían las niñas y los niños, así como el factor distancia, que era otro elemento que impedía que las niñas asistieran a las escuelas. Las escuelas han sido incongruentes con la vida de las niñas y los niños indígenas en el caso generalmente Mayas.
En este caso fuimos viendo también de cerca que había padres y madres de familia que evitaban que las niñas fueran a las escuelas porque tenían que cuidar a sus hermanitos pequeños o porque la escuela quedaba muy lejos.
Entonces, lo que intentamos fue apoyarles con un programa educativo en donde hicimos materiales en idiomas indígenas, con contenido muy equitativo para los niños y las niñas, capacitamos a maestros en el sentido de que debían dar una educación con mucha identidad hacia las comunidades, recopilando información de las mismas comunidades a fin de que los conocimientos locales de los indígenas estuvieran presentes en el currículo. Fue un proyecto piloto muy exitoso, mediante el cual se demostró la importancia de llevar a cabo reformas en el plano local, la necesidad de capacitar muy de cerca a los maestros y la pertinencia de promover encuentros en los que se procure un intercambio entre escuelas y entre comunidades.
El asunto es que queríamos sostener a las niñas en las escuelas, una escuela más atractiva, con maestros mejor capacitados, mas identificados con la comunidad. Otras actividades muy importantes dentro de este programa eran las promotoras que ayudaban a las niñas y las becas o estímulos que las niñas indígenas recibían.
En este proyecto también se capacitó a los maestros para que organizaran autogobiernos en las propias comunidades. Entonces, se formaban modelos de gobiernos escolares, en los que las niñas y los niños asumían el cargo de presidenta o presidente del aula.
Para lograr este tipo de equidad en las escuelas y de participación por parte de las niñas, debían participar incluso las madres y padres de familia. Entonces estas escuelas se volvieron escuelas muy alegres. Este mismo proyecto tratamos de institucionalizarlo en el Ministerio de Educación en donde fue muy bien acogido y entiendo que hoy el Ministerio de Educación lo sigue llevando a cabo. Actualmente contamos con cerca de sesenta mil becas para niñas indígenas.”
Pero por otro lado, Hice un llamado a la sociedad civil para que me apoyaran en mi gestión ministerial con lineamientos generales sobre políticas culturales nacionales y deportivas. En este congreso se organizó una Comisión de seguimiento para las políticas culturales y deportivas. De las cuales se formularon ocho políticas multiculturales e interculturales, para construcción de una Nación plural, multiétnica, multilingüe. La participación de la sociedad civil hizo suya las políticas y se puso en marcha programas y estrategias de largo plazo sobre la sostenibilidad de las políticas culturales. Nuestro mejores referentes fueron los resultados de la Conferencia mundial sobre políticas Culturales, México 1982. La Conferencia Intergubernamental de Políticas Culturales para el desarrollo Estocolmo 1998. Los Acuerdos de Paz de Guatemala. El Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas. Y las Leyes de Guatemala.
CC: Como una visitante frecuente de México, ¿cuál sería el mensaje que les mandarías a las mujeres indígenas de este país?
OL: “En primer lugar las mujeres tienen que avanzar en el ámbito educativo, tienen que luchar por ellas mismas. Una misma tiene que luchar contra las limitaciones. Una limitante es la falta de recursos, entonces yo creo que en este sentido las mismas mujeres deben ser muy creativas, lo son, pero en el ámbito educativo pienso que sí tienen que serlo, y por otro lado participativas y propositivas. También quisiera pedirles a las madres y a los padres indígenas que hagan un esfuerzo por enviar a los niños a las escuelas. Hay evidencias en todas partes del mundo que, en cuanto más se preparen los niños y las niñas, serán mejores en el trabajo, tendrán mejores oportunidades e ingresos. Estos esfuerzos siempre tienen un efecto positivo, entonces yo creo que a las mujeres indígenas de México mi mejor consejo es que hagan esfuerzos enormes por enviara la escuela a sus hijas y a sus hijos (especialmente a las hijas, que es en donde nosotros vemos esas desventajas para las niñas). Asimismo las mujeres indígenas deben conocer y defender sus derechos como mujeres.
También les diría que las mismas comunidades deben organizarse para apoyar más la educación de las niñas, niños y jóvenes. Las madres de familia deben participar activamente en las escuelas, ya que esto contribuye a que el maestro se preocupe un tanto más por mejorar su clase.”
CC: Otilia, por último, ¿qué es lo que más te gusta de México?
OL: “Bueno México tiene muchas cosas trascendentales. Es un país geopolítico, tiene mucha cultura. Yo creo que, además de todas las riquezas que tiene, México es un país que abrió sus puertas a muchos ciudadanos guatemaltecos durante el periodo de la guerra que tuvimos. Apoyó mucho a los niños en el ámbito de educación, de ahí que hubo varios miles de guatemaltecos que ya no quisieron regresar a Guatemala, dado que México les había dado la acogida muy fraternalmente. Entonces México para nosotros es muy significativo. Además, cuando vemos sus artistas y sus expresiones culturales, comprendemos que México tiene mucho que darle al mundo. Mucho ya le ha dado México al mundo. Yo estoy muy agradecida con México, me encanta México.”
México, D. F., a 25 de agosto de 2006.